La maldición de Hill House

Nos adentramos ya en diciembre y para una de las últimas entradas del año nos hemos reservado uno de los temas del momento. Se trata dela serie original de Netflix que está en boca de todos, The haunting of Hill House, o como sería en español, La maldición de Hill House. Nada más estrenarse en España, recibimos numerosas recomendaciones por parte de nuestros seguidores y amigos. ¿Qué tiene realmente Hill House que ha conseguido encandilar a un amplio público? De ello trataremos de hablar en este post.

En primer lugar, y sin restarle ningún mérito a esta serie, el terror en este formato tan de moda había sido un fracaso hasta el momento. Ni las 8 temporadas de American horror history han conseguido convencer a nadie.  De pronto llega alguien y produce una buena serie de terror, por lo cual el éxito se multiplica por dos. Bueno, a decir verdad, no ha venido un cualquiera, sino el señor Mike Flanagan, del que siempre solemos hablar muy bien por la Cabaña.

Pero, antes de nada, por si alguien no ha visto todavía Hill House, queremos explicar un poco el argumento. Esta historia, sacada de la novela de Shirley Jackson, escrita en 1959, nos acerca las vivencias de una familia en una gran mansión que parece tener vida propia. Un matrimonio y sus cinco hijos atravesarán su época más aciaga dentro de la gran casa de la colina, de la cual tendrán que huir para siempre. Pero todo cuanto sucedió allí les perseguirá de por vida. Años después, un terrible suceso volverá a reunirlos a todos, viéndose obligados a afrontar los mismos fantasmas del pasado.

Si queremos acudir a las claves de este éxito, habría queempezar por el estilo narrativo de Hill House. Aquí el flashback y la mezcla de elementos intemporales son el factor principal. El dinamismo que adquiere la serie desde su primer capítulo, es impresionante. Esto le hace llegar con frescura hasta la décima y última entrega de la temporada. Y, a modo de inciso, dejamos caer por aquí que son muchos los que apuestan por una segunda parte. De hecho, dada la gran recepción que ha tenido, dudamos que no se quiera estirar este fenómeno, aunque ello pueda resultar fatal.

Por otro lado, hemos de poner el foco en el equipo que han reclutado los productores para sacar adelante este gran proyecto. Suponemos que a muchos os habrán sonado algunas caras. Ello se debe a que Flanagan, principal artífice de esta producción, ha tirado de aquello que mejor le ha funcionado. No es de extrañar, tras una especie de alianza con la distribuidora Netflix, que veamos en pantalla a Kate Siegel (Theo), mujer del cineasta y quien ya destacó en Hush (2016). Por su parte, Carla Gugino (Olivia) fue la protagonista de otra delas adaptaciones con más éxito de la plataforma, El juego de Gerald (2017). Y en cuanto al reparto masculino, incluimos a un irreconocible Michiel Huisman (Steven), ya destacado por su papel en Juego de Tronos, y Oliver Jackson-Cohen (Luke), quien tuvo su protagonismo en la serie Emerald City (2017).

Pero la cosa no se queda únicamente en la experiencia de este reparto, incluyendo a los actores y actrices restantes, por supuesto. El gran trabajo de catsing de la serie nos lleva a que, por un lado, todos los miembros, principalmente las mujeres, se parezcan unos a otros y den el pego de ser una familia real. Por otro, nos queda el gran parecido de los niños que interpretan a los hermanos de pequeños,y los actores adultos.  Una grata sorpresa sin duda a tener en cuenta.

Aprovechando esto último, y también en relación a la narrativa, queremos destacar además la estructura que presenta Hill House. Tras un primer capítulo introductorio que no llena demasiado pero que presenta a la perfección a todos los personajes, la serie dedica un capítulo en concreto a cada uno de estos. Digamos que cada personaje, empezando por Steven y acabando por Nell, en orden del mayor a la menor (y este detalle es importante en la serie), tiene un capítulo en el que cada cual es el protagonista. Con cada uno conocemos en profundidad la trayectoria de sus vidas, desde que vivieron en Hill House hasta el presente, así como sus traumas, sus miedos, etc.

Si bien podríamos decir que el interés de Hill House representado en un gráfico sería una especie de “V” invertida, siendo los capítulos que hablan de los cinco hermanos, ya después padre y madre, los más interesantes y atractivos. Sería exagerado decir que el final acaba siendo una decepción, pero de igual manera que hacia el ecuador de la temporada, el espectador estará completamente enganchado, el final se desinfla bastante. Aunque ya retomaremos más adelante el asunto del final, porque el ritmo y el ambiente de terror durante los diez episodios se mantienen a un nivel altísimo.

Uno de los puntos álgidos podría estar representado en el capítulo sexto, ‘Dos tormentas’, que supone un punto de convergencia entre toda la familia. Este episodio ha sido muy sonado por la manera en que fue planeado y llevado a cabo. Se trata de un capítulo en forma de plano secuencia y de unos 50 minutos de duración. De no ser por los flashbacks, el proyecto no daría apenas respiro, por lo que finalmente tenemos que hablar de 5 planos secuencias que emulan ser uno solo. Hemos encontrado gran información por Internet sobre los ensayos y cómo se rodó, aunque no hemos podido desvelar la verdadera intención de Flanagan aquí.

Detalles como este han hecho de Hill House una serie verdaderamente especial. Y a ello queríamos acudir, a los detalles. Esta producción está repleta de ellos y, de entre todos, nos quedamos con uno en particular. Se trata de las apariciones de fantasmas que se dan a lo largo de todos los capítulos, muchas de las cuales, casi nadie se habrá dado cuenta. Os recomendamos buscar sobre ello porque, mientras algunos seres acechan en reflejos o en la oscuridad sin entrar en acción, muchos otros se pierden en segundos planos y son difíciles de apreciar. Esto, sin duda, enriquece mucho más este proyecto y lo justifica como una de las series de terror más destacadas de todos los tiempos.

Puede ser que la temática de las casas encantadas ya chirríe, pero Hill House es demasiado llevadera, demasiado embaucadora. Tal es así que el propio Stephen King, quien siempre se ha declarado auténtico fan dela novela de Shirley Jackson, ha admitido su gran satisfacción por esta adaptación. Aprovechando el tirón,podrían buscarse similitudes entre La maldición de Hll House y Rose Red (2002), una miniserie que también relataba la historia de una mansión que parecía tener vida propia.

Llegados a este punto, no vamos a explicar más acerca de la historia de Hill House. Probablemente ya habrá quien haya escrito mucho sobre esto. Importante, eso sí, aclarar el verdadero significado de la serie, también admitido por el propio Flanagan. El tema central de la serie es el duelo tras una pérdida y su superación, todo desde el punto de vista interno de una familia. De esta manera, cada uno de los hermanos representa, por orden de edad, las cinco etapas del duelo establecidas por la psicóloga Elisabeth Kübler-Ross en 1969. Desde esta perspectiva, habrá algunos personajes que representen esta idea a la perfección, como es el caso de Steven (la negación),y otros más difíciles de relacionar.

La habitación Roja, uno de los puntos claves para entender Hill House y su funcionamiento. “La habitación roja es el estómago donde Hill House digiere a sus huéspedes…”

Dicho esto, nuestra valoración final de la serie es buena, como lo está siendo en general. Si se tratara de una de nuestras críticas estándar, probablemente le asignaríamos una valoración de 7/10. Ahora bien, siempre nos gusta cuestionarnos las cosas y, en parte, nos cuesta entender el gran éxito que ha obtenido Hill House. Aprovechando el tirón, podríamos hablar de un “efecto Rosalía”, en el que el boca a boca ha tenido un papel fundamental. Sí, en la era de las redes y tecnologías. Personalmente, hemos de admitir que nos ha enganchado y, finalmente convencido. No obstante, salvo por su agilidad narrativa, esta serie no aporta nada nuevo al género ni a su subgénero de casas encantadas. Hay algún sobresalto y momentos de tensión, aunque tampoco demasiados. Finalmente,tenemos más de lo mismo, pero a todos nos entra. Flanagan y su equipo han dado con la clave y nos han conquistado a tod@s sin traer un producto demasiado rompedor.

Por su parte, el final parece habernos dejado un tanto fríos a todos. No es que sea un mal cierre, de hecho, todo tiene sentido y se descubre alguna sorpresa. Lo que nos ha “molestado” ha sido ese exceso de benevolencia, de inocencia y de luz tras recorrer un camino tan oscuro. Algo de ello ya nos dejó caer en uno de sus últimos largos, Before I wake (2016), que más bien parecía un cuento de terror infantil. Hay que tener en cuenta, que la trama nos lleva más por un duro drama familiar que por una historia de terror al uso. La soledad, las adicciones, las mentiras y los desamores, en ocasiones pueden ser más abrumadores que cualquier fantasma.

Así pues, una serie recomendable para todos los amantes del terror. Tanto bullicio, en este caso, está prácticamente justificado. Una vez avances dos o tres capítulos, es fácil quedar atrapado entre las garras de Hill House. Una suma de 10 capítulos que se pasarán volando y con la garantía de un profesional como Mike Flanagan y un gran trabajo de casting e interpretación. Huelga decir que esta serie ha insuflado la reputación y la credibilidad de Netflix, de la que no debemos olvidar que, finalmente es la plataforma distribuidora.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s