Crudo (Raw) – 2016

Raw-2016-covDuración: 99 min aprox.
País: Francia
Valoración: 6,5/10


Qué ganas le teníamos a Raw (Crudo) y que pena no haber publicado esta entrada durante la época de su estreno en nuestro país. Igualmente, dada su publicidad y la controversia generada, esta producción francesa, con la debutante Julia Ducournau a la cabeza, era un must para La Cabaña.

Para empezar bien el año, nos gustaría haceros un análisis/reseña exhaustivos de este filme porque, la verdad, es de esos que tiene mucha chicha. También trataremos de encauzar lo que la película quiere transmitir – o por lo menos lo que nos ha transmitido a nosotros – y desmontar falsas teorías sobre una película por o anti veganismo y otros conceptos tan superficiales; la esencia de Raw se encuentra bajo su piel.

Explicar aisladamente su argumento es algo que no aporta demasiado. Aun así es importante para ponernos en contexto y a partir de ahí extraer todo el fuerte simbolismo y la carga metafórica que introducirá la cineasta sobre la trama. Justine (Garance Marillier) es una joven que está a punto de trasladarse a su nueva residencia de estudiantes para afrontar la carrera de veterinaria. Ella, al igual que sus padres, ha mantenido una dieta vegetariana toda su vida. Sin embargo, toda su vida comenzará a cambiar una vez afronte, junto a su hermana, también estudiante, la nueva situación con la que se encontrará en la facultad.

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Dicho esto tenemos de nuevo el tema de la juventud, la madurez y el cambio sobre la gran pantalla. Pero a esto es importante añadirle un factor externo como es la presión social. Luego ya cada cineasta tiene su  propia manera de representarlo y, en esta ocasión, la vía escogida ha sido la del canibalismo.

Pero antes de meternos en todo el meollo de Crudo, daremos un par de datos generales. Lo primero, algo que ya comentábamos, es referido al impacto y el revuelo causados tras su estreno. Pues no, amigos, ni nos ha parecido una película gore ni de mal gusto. Es verdad que tiene alguna secuencia inquietante y capaz de remover al espectador, algo completamente intencionado. Pero podemos decir que las escenas con las que más hemos “sufrido” no tenían ni pizca de sangre.

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Luego, podríamos partir la película en dos partes,  de las cuales la primera nos ha parecido fascinante y la segunda algo más floja. La primera mitad del filme, con un ritmo moderado y más bien introductoria, está llena de momentos rompedores y de gran sorpresa. Después no significa que la película decaiga, pero tal vez no sea tan impresionante según avanza y nos enfrentamos a situaciones inesperadas.

El plano técnico aprueba con nota. Tendremos partes más oníricas y otras bastante reales, también algunas repletas de colorido. No os extrañéis si hay momentos en el que todo parece algo surrealista, nos encontramos en una atmósfera muy diferente a la que nos acostumbra el cine comercial. No llega al punto de The Neon Demon (2016), aunque si puede ser una película que, en algunos puntos, se le asemeje. En sus primeros compases nos quedamos con un plano secuencia en una macrofiesta de jóvenes con el que muchos nos sentiremos identificados. La directora sabe jugar con la cámara y, lo más importante, sabe contar, transmitir, mostrar.

Hablando de inicios, la secuencia introductoria, que más bien parece algo aislado, nos está diciendo mucho de lo que quiere contarnos a continuación esta trama tan intensa y repleta de denuncia social. Es la pura desviación de la juventud, la mala trayectoria que esta presenta. En este caso se muestra algo que se repetirá varias veces y es como unos jóvenes que vienen de fiesta con el coche se accidentan mortalmente en un tramo, a priori, recto y sin peligrosidad.

Raw-2016-2.jpgAprovechamos que hemos abierto la veda para explicar un poco lo que Raw trata de contar. Por un lado, su idea principal se basa en la perversión, el pecado carnal, descubrir un mundo y sensaciones nuevas. De ahí que una muchacha que sigue una estricta dieta vegetariana, supuestamente impuesta por los padres,  acabe cambiando radicalmente tras probar la carne. Con esto observamos la primera genialidad del filme a la hora de mostrarnos el fruto de una educación estricta y reprimida.

Con esto último nos dirigimos de cabeza la exposición y la crítica del modo de vida – no obligatoriamente – universitario. Primero tenemos la humillación, bien representada durante toda la cinta mediante las novatadas impuestas a los nuevos por los que se hacen llamar veteranos. De ello podemos saltar hasta el consumo indiscriminado de alcohol y drogas, el sexo forzoso, la discriminación y los complejos, etc. Pero no se puede culpar únicamente a los estudiantes y, en todo caso a los padres, y por lo tanto, habrá algún que otro palo para el sistema educativo ineficiente que predomina en muchos países que se dicen “desarrollados”. Podríamos afirmar, y creemos que realmente existe intención, que los jóvenes son representados como si fueran zombis.

Y si decíamos a que esto no trataba sobre veganismo, vegetarianismo o carnismo… que se ande con cuidado el sector de la medicina y, más concretamente, el veterinario. ¿Qué pasa si aquellos que sienten vocación por los animales y deciden dedicar su vida al estudio de éstos no son capaces de reconocer los derechos de los mismos? La verdad que Raw puede abrir muchos frentes de reflexión y acabar reflotando en  teorías como el especismo, cuando Justine equipara que el hecho de una mona violada y una mujer violada es lo mismo.

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No nos despediremos sin reconocer el gran trabajo de la actriz, la joven Marillier, que se merienda casi ella sola toda la trama. Su cambio radical, tanto en el personaje como en su actuación, es formidable. Esto no implica que no encontremos otros personajes importantes y capaces de seguir la tendencia general de esta producción y romper todos los esquemas. Se agradece la normalización de la homosexualidad, bisexualidad o, directamente el no encasillamiento a una orientación sexual fija, además de la normalización del desnudo, auqnue tampoco abunden. Por su parte, nos quedamos también con una escena de sexo en la que la mujer toma las riendas y toma el papel dominante, algo difícil de ver en el cine.

Por lo tanto, recapitulando todo lo dicho, podría ponerse en cuestión que Raw sea realmente una película de terror. En nuestra opinión puede valer, aunque tenga más de drama y de  denuncia social. Hemos hablado de la gran carga metafórica que acompaña a la obra y, es cierto, que requerirá el esfuerzo del espectador para su correcta y/o satisfactoria comprensión. No obstante, no creemos que sea una película difícil de ver. Y sobre todo, despegar a este título de los matices gore, sangrientos o repulsivos. Ya conocemos bien el gran cine francés, pero esto no es Martyrs (2008) ni A l’interour (2007).

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